La realidad del futbolista que reclama sus derechos laborales.

 

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     Pareciera ser una mentira la práctica por parte de los clubes de Fútbol, utilizar frases como “tú eres un hombre de futbol y sabes cómo se maneja esto” para así evadir sus obligaciones contractuales, de contraprestación económica por los servicios ofrecidos por los futbolistas en cada equipo al que representan y hacen vida deportiva. La inmoralidad disfrazada de supuestos códigos tácitos, una coartada ilícita y muy baja que sigue siendo muy vigente por estos días en nuestro balompié.

     La Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras define el contrato de trabajo como: “aquel mediante el cual se establecen las condiciones en las que una persona presta sus servicios en el proceso social de trabajo bajo dependencia, a cambio de un salario justo, equitativo y conforme a las disposiciones de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y esta Ley”

     El trabajo es un hecho social, reconocido por nuestra legislación en la cual interviene el estado como ente protector, los futbolistas son evidentemente trabajadores, con aptitudes y cualidades muy singulares, que solo un porcentaje muy reducido de la sociedad puede ostentar. En este sentido, es importante destacar que la relación que existe entre un club de futbol y un jugador es eminentemente laboral, por tanto, las obligaciones contraídas deben protegerse y cumplirse tal cual como se pactan, sin dilaciones o intimidaciones de cualquier índole.

     Es un secreto a voces, que quienes pueden estar al día con las nóminas del futbol, son la excepción y no la regla y querer pretender hacer valer sus derechos, es más un acto de valentía casi suicida, que de justicia, pues corren el riesgo de no volver a ser contratados como una especie de castigo. Una aberración, en contra de aquel trabajador que viste de medias largas, pantaloneta corta y domingo tras domingo hace enloquecer de alegría a todos los fanáticos.

     Seria acertada una invitación al debate y reflexión, saber que ganancia genera a nuestro balompié, conductas tan abusivas, y en detrimento del principal activo del deporte de las masas como lo es el futbolista. Contratos que no se cumplen, clausulas leoninas carentes de legalidad y claramente un menoscabo contra el débil jurídico, en este caso el jugador bajo dependencia. El ente rector del futbol mundial ha sido enfático en su RETJ sobre los conceptos, temporada, e inscripción de jugadores, siendo estos pilares taxativos a tomar en cuenta para la contratación de un futbolista siendo, las siguientes consideraciones:

1)   Inscripción de jugadores: “La duración mínima de un contrato será a partir de la fecha de inscripción al final de la temporada”

2)   Temporada definido como: “periodo de 12 meses consecutivos fijado por una asociación y durante el que se disputan sus competiciones oficiales, como las ligas y copas nacionales”

Pues entonces concluimos que, ni se puede contratar a conveniencia, por mitades, ni tampoco se puede excluir al jugador de la relación laboral si el club ha quedado prematuramente eliminado de alguna competición, Pues el trabajador del futbol está vinculado al sistema COMET, un sistema restrictivo que no permite la posibilidad de quedar en libertad antes de la culminación de la competición deportiva. Por tal motivo está limitado laboralmente a contratar con otros equipos.

     La debilidad deportiva de nuestros representantes en competiciones internacionales, a lo largo de nuestra historia en un sentido amplio está estrictamente ligada a una estructura endeble, arcaica y manchada de decisiones equivocadas. El futbolista, quien es el actor protagónico de esta historia y el mayor activo de esta empresa llamada futbol. No ha tenido las condiciones mínimas para siquiera poder competir en igualdad de condiciones frente a deportistas de tierras cercanas, mucho menos si hablamos de Brasil, Argentina o el viejo continente.

     La espontaneidad de algunos atletas que han logrado establecerse en ligas medianas de países con mayor arraigo futbolero, han hecho que surja una corriente migratoria a ligas del exterior lo que ha mejorado los niveles de las selecciones mas no de los clubes.

     Como en la vida cotidiana o los trabajos ordinarios, quizá sin los reflectores de los deportistas hay personas que destacan más que otras. En el futbol generalmente los más destacados si tienen una buena asesoría y han logrado mantenerse durante años en clubes de alguna una liga importante, con salarios altos y con economías más estables, pudiesen luego del retiro emprender otros rumbos sin las urgencias que implican las necesidades básicas. Pero qué pasa con aquellos, que desafortunadamente no han corrido con esa suerte, jugando sin cobrar, yendo de un lugar a otro sin una estabilidad económica, sin seguridad social y con una carrera en donde el tiempo apremia.

Ejemplo de esto son muchos, los jugadores que hoy sufren en el anonimato las consecuencias de unas condiciones que siempre fueron adversas, sin garantías y solo con la ilusión de un prestigio tenue que no les permite llevar el sustento diario a su casa.

Jamás olvidemos que los Derechos laborales de los futbolistas profesionales son irrenunciables.

 

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