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La falta de objetividad en las decisiones deportivas relativas al salario de deportistas y entrenadores como consecuencia del COVID-19, un mal que afecta la competición o la vida?

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El nuevo orden jurídico que se generó como consecuencia Post Covid-19, trae una nueva realidad mundial en el mundo deportivo, por lo que las transformaciones en diversos ámbitos de la dinámica social ya son palpables; y el binomio jurídico-deportivo no es la excepción a esto. Como hemos observado en los últimos meses, algunas de las Federaciones y Ligas ya adoptaron cambios, suspendiendo o cancelando las competiciones futbolísticas profesionales, generando modificaciones provisionales en los reglamentos y consecuentemente en las relaciones laborales vigentes, por ejemplo, la reducción de los salarios, en el caso Venezolano casi de forma unilateral por parte de los Equipos.

Ante la crisis por el coronavirus, la FIFA en su oportunidad solicitó a los clubes y a sus planteles llegar a acuerdos sobre las reducciones de sus salarios siempre dentro de la normativa laboral de cada país.

En la realidad del derecho deportivo se ha creado una especie de código oculto, bajo el concepto del principio pro competición. Este principio no siempre va de la mano con el conjunto del sistema técnico jurídico de la legislación ordinaria en los respectivos países, en los que se inserta un hecho tan particular, como el marco federativo, que, en ocasiones, imponen decisiones.

Todo ello lo queremos traer como reflexión en estos días, en relación a decisiones que se tomen o se puedan tomar, sobre el futuro de  nuestros jugadores profesionales y cuerpo técnico de determinados equipos, y que puedan ser causa de determinaciones arbitrarias.

El artículo 49 de la constitución Venezolana dispone:

El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas; en consecuencia: 1. La defensa y la asistencia jurídica son derechos inviolables en todo estado y grado de la investigación y del proceso. Toda persona tiene derecho a ser notificada de los cargos por los cuales se le investiga; de acceder a las pruebas y de disponer del tiempo y de los medios adecuados para ejercer su defensa. Serán nulas las pruebas obtenidas mediante violación del debido proceso. Toda persona declarada culpable tiene derecho a recurrir del fallo, con las excepciones establecidas en esta Constitución y en la ley. 2. Toda persona se presume inocente mientras no se pruebe lo contrario. 3. Toda persona tiene derecho a ser oída en cualquier clase de proceso, con las debidas garantías y dentro del plazo razonable determinado legalmente por un tribunal competente, independiente e imparcial establecido con anterioridad. Quien no hable castellano, o no pueda comunicarse de manera verbal, tiene derecho a un intérprete. 4. Toda persona tiene derecho a ser juzgada por sus jueces naturales en las jurisdicciones ordinarias o especiales, con las garantías establecidas en esta Constitución y en la ley. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer la identidad de quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción o por comisiones creadas para tal efecto. 5. Ninguna persona podrá ser obligada a confesarse culpable o declarar contra sí misma, su cónyuge, concubino o concubina, o pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad. La confesión solamente será válida si fuere hecha sin coacción de ninguna naturaleza. 6. Ninguna persona podrá ser sancionada por actos u omisiones que no fueren previstos como delitos, faltas o infracciones en leyes preexistentes. 7. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio por los mismos hechos en virtud de los cuales hubiese sido juzgada anteriormente. 8. Toda persona podrá solicitar del Estado el restablecimiento o reparación de la situación jurídica lesionada por error judicial, retardo u omisión injustificados. Queda a salvo el derecho del o de la particular de exigir la responsabilidad personal del magistrado o de la magistrada, del juez o de la jueza; y el derecho del Estado de actuar contra éstos o éstas.”

Esta garantía constitucional es cónsona con la obligación adquirida por el Estado para la garantizar el goce y ejercicio de los derechos humanos.

A tenor de lo dispuesto en la indicada norma constitucional se señalan:

  • Derecho a la defensa y la asistencia jurídica en todas las fases del proceso: toda persona tiene derecho de esgrimir los alegatos que sean necesarios para su propia defensa. Del mismo modo tienen derecho a contar con un abogado que lo asista y represente en todas las fases del proceso.
  • Presunción de inocencia: toda persona debe ser considerada como inocente hasta que las pruebas y evidencias demuestren lo contrario.
  • Principio de celeridad procesal y cumplimiento de los lapsos procesales: la administración de la justicia debe cumplir con los lapsos procesales previstos previamente en el ordenamiento jurídico, sin retardos ni omisiones injustificadas
  • Juez natural: el proceso debe llevarse a cabo a través de organismos creados previamente por ley; por lo que se prohíbe la existencia de jueces ad- hoc, es decir, creados después de la ocurrencia del hecho objeto del litigio.
  • Principio de la cosa juzgada: una vez que ha sido dictada la sentencia en relación a la controversia y ya no sea posible interponer recursos contra ésta. El proceso no puede reabrirse.

En Colombia el Derecho al Debido Proceso lo establece el artículo 29 de la Constitución Política de esta forma: “Artículo 29. El debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas. Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio. En materia penal, la ley permisiva o favorable, aun cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable. Toda persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene derecho a la defensa y a la asistencia de un abogado escogido por él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento; a un debido proceso público sin dilaciones injustificadas; a presentar pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra; a impugnar la sentencia condenatoria, y a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho. Es nula, de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso

El debido proceso y el derecho a la defensa en Colombia son unos mecanismos que tiene todo ciudadano para defenderse de las acciones administrativas y judiciales de las diferentes entidades del Estado y privadas.
Es considerado este derecho como parte esencial y fundamental del Estado Social de Derecho y de sostenimiento de la Democracia, porque impide las arbitrariedades de los gobernantes con los ciudadanos.

En ambos sistemas, se trata del artículo, más determinante a la hora de la conformación de lo que denominamos en Venezuela el Estado social de Derecho y de Justicia y en Colombia un Estado social de derecho y democrático de derecho.

Resulta relevante destacar la decisión de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en relación al debido proceso.

            “El derecho a la defensa y al debido proceso constituyen garantías inherentes a la persona humana y en consecuencia, aplicables a cualquier clase de procedimientos. (…) Existe violación del derecho a la defensa cuando el interesado no conoce el procedimiento que pueda afectarlo; se le impide su participación o el ejercicio de sus derechos, o se le prohíbe realizar actividades probatorias”.

Por su parte, la Sala Político Administrativa Tribunal Supremo de Justicia determinó:

            “Se trata de un derecho complejo que encierra dentro de sí, un conjunto de garantías que se traducen en una diversidad de derechos para el procesado (…) Todos estos derechos se desprenden de la interpretación de los ocho ordinales que consagra el artículo 49 de la Carta Fundamental”.

Por tanto puede considerarse el debido proceso como un continente, que guarda en su núcleo, un conjunto de derechos que implican en sí mismo la grandeza del Estado.

En Colombia el Debido Proceso, jurisprudencialmente, se ha definido así:

 La jurisprudencia constitucional ha definido el derecho al debido proceso como el conjunto de garantías previstas en el ordenamiento jurídico, a través de las cuales se busca la protección del individuo incurso en una actuación judicial o administrativa, para que durante su trámite se respeten sus derechos y se logre la aplicación correcta de la justicia.”

Es por ello que el conjunto de normas, que afectan a todos los ciudadanos de ambos países, y el deporte lo conforman derechos y ciudadanos que no pueden abstraerse de estos principios y, más aún, cuando a estos ciudadanos les queda el hecho de protección bajo el manto de la legislación ordinaria, a la que siempre se debe acudir, si uno se considera lesionado en sus derechos. Especialmente, cuando una decisión pudiera tener un efecto de cierta arbitrariedad, por el hecho de chocar frontalmente con el concepto de la seguridad jurídica, al poder vulnerarse lo establecido en normas de orden público, o de competencias que no son directamente delegables por no ser ciertamente relajables dada la naturaleza del derecho.

Una seguridad jurídica que nace del mismo concepto de saber a qué atenerse. Por lo que no sería ajustado a derecho, y al final en un Estado de Derecho y de Justicia esto es lo sustancial, el tomar decisiones que pudieran entrañar situaciones de arbitrariedad, porque las mismas rompen las reglas de juego, y esto supone que se pone en duda un sistema garantista y de seguridad jurídica respecto a unas reglas de juego que no pueden ser modificadas a mitad de partido, si con ello, y se verá, se pueden producir perjuicios. El fútbol como actividad profesional no es un esquema de estructura verticalizada, sino, y muy al contrario, dado los intereses y derechos sociales  a proteger, debe estar muy medido en relación a la aplicación de decisiones que tengan un sustento en marcos normativos legalmente establecidos y regularizados, tanto deportivos como de legislación ordinaria. Se podría en este caso acudir a ese concepto de control real de la arbitrariedad, como argumento a utilizar por las personas que pudieran verse perjudicados, en un cambio de reglas de competición con efectos derivados a todos los integrantes de la relación contractual.

En varios países del mundo, algunos clubes o entidades deportivas para hacer frente a las consecuencias de la suspensión de las competiciones futbolísticas han recurrido a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo o a la reducción consensuada de los salarios de los futbolistas profesionales. Estas medidas, como se verá, se ajustan a las recomendaciones de la FIFA.

En este sentido, la FIFA propuso las siguientes directrices sobre cómo los clubes y sus empleados (jugadores y entrenadores) deberían modificar la relación laboral (cuando corresponda) en el periodo en que esté suspendida una competición a causa de la COVID-19:

 1.ª) Los clubes y los empleados (jugadores y entrenadores) deben, en primer lugar, intentar negociar de buena fe los acuerdos colectivos de la liga (es decir, entre la FM o la liga y los agentes sociales locales) o del club (es decir, entre un club concreto y sus empleados [jugadores y entrenadores]). En su defecto, los órganos judiciales de la FIFA solo reconocerán las modificaciones unilaterales si las admite la legislación nacional aplicable y, subsidiariamente, si las mismas se realizan «de buena fe, son razonables y proporcionadas».

2.ª) Estas directrices deben regirse en todo momento por la no discriminación y la igualdad de trato. Los empleados (jugadores y entrenadores) deben recibir el trato más igualitario posible al valorar los cambios a los acuerdos laborales. No obstante lo anterior, se admite la posibilidad de negociar acuerdos colectivos conjuntos para los jugadores y entrenadores o específicos para cada uno de estos colectivos.

 3.ª) Los contratos de trabajo deportivo podrán «suspenderse» durante la paralización de las competiciones (es decir, de las actividades futbolísticas), siempre que «se mantenga la cobertura del seguro y se gestionen vías de remuneración alternativas que sirvan de apoyo para los empleados durante este periodo».

4.ª) Estas directrices solo se refieren a las modificaciones unilaterales de los contratos de trabajo en vigor, por lo que, en caso de que se produzca una rescisión unilateral tras la modificación unilateral del contrato debido a la pandemia de coronavirus (p. ej. un club reduce el salario del empleado y este rescinde el contrato), los órganos judiciales de la FIFA «examinarán la validez de la modificación unilateral en el marco de las directrices de la FIFA pertinentes» y «tras establecer la validez o invalidez de la modificación unilateral, valorarán la rescisión unilateral en virtud del RETJ».

No obstante, es importante recalcar que éstas son solo recomendaciones de la FIFA; en base a la garantía del Debido Proceso y en aplicación al principio de objetividad de las relaciones, recomendamos a los clubes que siempre deben seguir el marco legal de su respectivo país, especialmente el referido al Derecho del Trabajo motivado a la irrenunciabilidad de los derechos laborales, más aun cuando en Venezuela y Colombia los tramites y actuaciones ante la Cámara de Resolución de Disputas son tan sui generis.

¿Es perjudicial que el Estado investigue al Presidente de la FVF?

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Nuestro Director fue entrevistado por Balonazos.com y medios internacionales, en medio de la polémica por la situación que atraviesa el Presidente de la Federación Venezolana de Fútbol,  Ingeniero Jesús Bernardinelli, nuestro director ejecutivo, Jesús Armando Colmenares  conversó sobre la situación actual y el carácter de multi competencias que se están presentando en este momento dentro del máximo ente nacional del Fútbol Venezolano y sus consecuencias con respecto a la relación con FIFA.

 Los invitamos a revisar la nota completa en el siguiente enlace:

https://www.balonazos.com/es-perjudicial-que-el-estado-investigue-al-presidente-de-la-fvf/

IMPORTANCIA Y VALOR DEL PASAPORTE DEPORTIVO

PASAPORTE

 

Con el desarrollo y aplicación de los mecanismos tendientes a proteger y recompensar a aquellos clubes que invierten en el entrenamiento y capacitación de jóvenes jugadores, ha crecido la importancia de los documentos que acreditan dicha formación, dando lugar a regulaciones específicas aplicables a los mismos. Como lo es, el llamado Pasaporte del Jugador.

Con la reforma del Reglamento sobre el Estatuto y Transferencia de Jugadores (de aquí en más R.E.T.J.) la Federación Internacional de Fútbol Asociados (F.I.F.A.) comenzó un proceso marcado por el reconocimiento y protección de los sectores más débiles de la práctica profesional del fútbol. Además de la modificación de sistema de transferencias de jugadores, consecuencia del conocido Caso Bosman, se incorporaron nuevas figuras tendientes a proteger tanto la estabilidad contractual como a los menores, dentro de la actividad futbolística. Dentro de esta impronta también se rediseño el sistema de compensación de clubes formadores, receptado principalmente en los mecanismos formación y solidaridad, todo a los fines de animar a los clubes al mejor entrenamiento de los jóvenes deportistas, obteniendo como contrapartida una compensación económica de aquellos que en un futuro contraten los servicios profesionales de aquél joven jugador.

 Dicho documento fue incorporado al R.E.T.J., en su Art. 7, bajo el nombre de “Pasaporte del Jugador”. A partir de este momento, se creaba una obligación en beneficio de los Clubes y Federaciones Nacionales, que de no ser cumplida, acarrearía la pérdida de los beneficios económicos otorgados por los mecanismos mencionados. Desde un punto de vista empresarial, la falta de confección y actualización de dicho documento, implica la pérdida de una inversión (muchas veces de años) realizada por la institución.

El Pasaporte del Jugador En primer lugar, cabe mencionar que el mencionado documento, es uno más de los registros creados por las federaciones internacionales deportivas tendientes a recopilar información referida a la vida deportiva del atleta. A los fines de evitar confusiones, se aclara que el presente pasaporte nada tiene que ver con el documento de viaje y esperemos que poco tenga que ver con el inminente Pasaporte Biológico, tendiente a registrar los controles anti dopaje que realice el jugador. El Pasaporte intentará proveer un registro cronológico de la carrera realizada por el jugador, los equipos donde ha jugado o ha sido registrado para jugar, “desde la temporada en que cumplió 12 años”. Sin perjuicio del evidente valor informativo que tiene el documento, el fin último del mismo se encuentra en el uso que del mismo se hará a los fines del cálculo y distribución de los importes resultantes de la contribución por formación y/o por solidaridad, por lo cual una situación no menor reviste la correcta confección y actualización del mismo. El Artículo 7 del R.E.T.J. establece expresamente quién es el obligado de la entrega del pasaporte del jugador como el contenido del mismo, y la época en la cual corresponde su creación. “La asociación que realiza la inscripción tiene la obligación de entregar al club en el que se ha inscrito el jugador un pasaporte del jugador con los datos relevantes de este último. El pasaporte del jugador indicará el club o los clubes en que el jugador ha estado inscrito desde la temporada en que cumplió 12 años. Si el cumpleaños de un jugador es entre temporadas, se inscribirá al jugador en el pasaporte del jugador para el club en el que estaba inscrito en la temporada siguiente a su cumpleaños.” Claramente del articulado se desprende:

1.- Que el obligado a entregar el pasaporte es la Asociación Nacional en la cual se registra el jugador.

2.- Que el contenido del documento está dado por los clubes en los que el jugador se ha desempeñado.

3.- Que la temporada en la cual el jugador cumple 12 años es la que inicia la registración en el pasaporte. Ahora bien, cada una de las anotaciones realizadas debe ser considerada en particular principalmente las dos primeras, puesto que la realidad dista de lo receptado en dicho articulado y las consecuencias de una “mala entrega del pasaporte” muchas veces redunda en la pérdida de los beneficios mencionados.

Como primera cuestión, donde el artículo dice “La asociación que realiza la inscripción tiene la obligación de entregar al club en el que se ha inscrito el jugador un pasaporte del jugador (…)” debe tenerse en cuenta que quien es la principal obligada, muchas veces no tiene los datos exigidos por la reglamentación internacional. Por lo tanto, un primer punto que merece análisis es quien tiene el deber de confeccionar el pasaporte (a diferencia de la entrega que claro está que debe ser realizada por la asociación que inscribe), puesto que a partir de aquí tomaremos como principal protagonista de la elaboración del pasaporte, al club y las ligas y/o asociaciones intermedias. Si bien en principio no existe norma alguna que obligue a los clubes a inscribir a la totalidad de los jugadores que forman parte de su plantilla, participen o no participen de competiciones oficiales, debe aplicarse como principio lo dispuesto en el Art. 5 del R.E.T.J. Sencillamente, todo jugador, que desee participar en competencias oficiales debe estar registrado. Ahora bien, este principio muchas veces no es aplicado en las categorías inferiores de los clubes, ya sea porque el atleta no compite en competiciones oficiales o por motivos internos. En lo práctico, registrar la totalidad de los jugadores que ingresen al club entre sus 12 y 23 años, puede generar más de un dolor de cabeza. Más aún, actualizar los datos y posteriormente el seguimiento correspondiente en sus carreras profesionales, suele ser una empresa que no todo equipo desea afrontar.

Ahora bien, dificultosa o no, es una actividad que de llevarse a cabo redituará al club beneficios a largo plazo. Ya sea que se registre al jugador directamente ante la federación nacional o indirectamente ante ligas y/o federaciones que la componen, la gestión, creación y actualización del Pasaporte del Jugador, es una potestad del club. Queremos decir con esto que dejar en manos ajenas la gestión un activo intangible tan importante como los derechos de formación y solidaridad, sería tan imprudente como permitir a un tercero dirigir el equipo principal. Al momento de efectuar la entrega del pasaporte (principalmente para el caso de transferencias internacionales) reviste vital importancia que dicho documento se encuentre actualizado, puesto que toda rectificación posterior, será como mínimo dudosa. Dicha actualización solo se logra llevando desde un comienzo el registro de cada atleta que ingresa al club, dando de alta y de baja su permanencia, actualizando el estado de sus participaciones, préstamos, etc. De esta manera se podrá contar con un Pasaporte del Jugador confiable y listo para la entrega ante la solicitud a la asociación nacional. Por otra parte, para el caso de que la asociación nacional tenga desactualizado el documento, el efectuar las presentaciones pertinentes ante la misma obteniendo las constancias selladas de la presentación, permitirá tanto a los clubes deudores de las contribuciones mencionadas como a los órganos jurisdiccionales pertinentes, corroborar la veracidad de las mismas. Un error común que da cuando existe una asociación intermedia entre la asociación nacional y el club, es que el jugador solo se registra o inscribe en la asociación o liga a la cual pertenece el club, esperando o confiando que ésta lo informará la asociación nacional para que en el caso de que se requiera dicho pasaporte el mismo esté a disposición. Imagínese que siendo ya una complicada tarea para el club gestionar estos activos, será de imposible cumplimiento, si se la confía a una asociación y/o liga intermedia. Lamentablemente, no queda más remedio que informar cada registro de manera directa a la federación nacional, para que la misma se encuentre enterada del hecho. Esta tarea de registro y actualización de los jugadores, puede dividirse en dos etapas, la cual fundamentalmente obedece a los requisitos exigidos para la percepción de los mecanismos de formación y solidaridad mencionados. En primer lugar, el registro (a los fines del pasaporte) de los jugadores debe realizarse entre los 12 y 23 años, puesto que económicamente son los que revisten importancia. Es decir que todo jugador que ingrese al club entre dichas edades, ya sea por primera vez o luego de desempeñarse en otros clubes, deberá ser sujeto de inscripción a los fines del pasaporte. Debe quedar en claro que más allá que dicha inscripción sea obligatoria para actuar en las competiciones, a su vez debe ser explícitamente informada, a los fines de su actualización en el pasaporte del jugador. Una segunda etapa, la de actualización poco tiene que ver con lo exigido normativamente, sino que es más bien potestativa de cada club en la medida de sus posibilidades. En dicha etapa, ya lo que se debe realizar es un seguimiento del jugador que habiéndose desempeñado en un club ha dejado de pertenecer al mismo, siendo sujeto de transferencia y/o préstamo internacional. Aquí será donde se recompensará al club que debidamente formó al jugador. Esta segunda etapa, si bien no debería existir, (puesto que realizado el hecho generador de solidaridad y/o formación y con la mera entrega del pasaporte se devengarían los montos) muchas veces es tercerizada o absorbida por departamentos especializados del club. Esto nos demuestra que efectivamente estamos frente a un activo de mayor importancia el cual muchas veces es menospreciado por su complejidad.

Si bien la normativa del R.E.T.J. no define expresamente cual es la información relevante que debe consignarse en el pasaporte del jugador, haciendo solamente mención a los clubes en los cuales el jugador ha sido registrado desde la temporada en que cumplió 12 años, la circular mencionada hace referencia además a:

1.- La Categoría del Club. (en tanto corresponde al cálculo de derechos de formación)

2.- Fecha de Registro.

3.- Información adicional.

Además, producto de los conflictos suscitados en la presentación de pasaportes, la Comisión del Estatuto del Jugador en aplicación del art. 23 apartado 1 del reglamento y el art. 47 apartado 1 de los Estatutos ha establecido como indispensables:

4) Nombre y fecha de nacimiento del jugador.

5) Tiempo de la inscripción del jugador en los clubes.

6) Asociación en la que está afiliado el club que inscribe el jugador.

Sin perjuicio de ello, cada asociación nacional puede requerir más datos al momento de la inscripción del jugador que no tienen razón de ser volcados al presente documento, por lo tanto en caso de darse una negativa de entrega de pasaporte, motivada en la omisión de información en el registro, debe diferenciarse cual obsta o no a la entrega de la documentación en cuestión.

Como último punto cabe destacar que a los fines del pasaporte, solamente son requeridos los datos del jugador, desde la temporada en la cual cumple 12 años de edad. En la práctica, resulta mucho más práctico realizar los registros desde su incorporación al club y no esperar a que el jugador obtenga la edad requerida para generar el pasaporte. De esta manera, se cumple más fielmente el objetivo cronológico buscado por el documento, puesto que consta en él toda la vida deportiva del atleta. Sin perjuicio que a los fines económicos, algunos datos resultarán irrelevantes, no dejar de ser un “patrimonio” del club el registro de los jugadores formados. f.

Sin bien las decisiones emanadas de F.I.F.A. no han modificado mucho los criterios en la confección y contenido de los documentos en cuestión ha dado lugar a ciertas apreciaciones importantes al momento de tomar en cuenta la validez de los mismos. Uno de los casos más frecuentes, reside en la discrepancia entre el pasaporte que la federación expide a terceros que lo solicitan, y los registros y/o pasaporte que el club tiene en su poder. Como antecedente es necesario traer a colación el caso resuelto por la Cámara de Resolución de Disputas en fecha 15 de junio de 2011, en donde se debatió ante el caso de la existencia de dos pasaportes disímiles cual prevalece. En dicho caso, puntualmente se reclamaba la contribución de solidaridad teniendo en cuenta que quien debía abonarla lo había realizado en base a un pasaporte que no registra correctamente los datos del jugador. Los diferentes registros provenían en la práctica que realizaba la federación que los expedía, puesto que la misma realizaba distintos pasaportes detallando en algunos más datos, que en otros. En la decisión subyace que dicha federación, ante la venta internacional del jugador en cuestión, envió al TMS de F.I.F.A. un pasaporte que no contenía en detalle los datos del jugador en cuestión. Confiando en la información contenida en el T.M.S el club obligado al pago, procedió de conformidad, liquidando la compensación mencionada a los clubes determinados por tal documento.

Amarga sorpresa para el club reclamante reviste la cuestión, puesto que es criterio sostenido de la Cámara de Resolución de Disputas, que la parte responsable de la distribución de la contribución de solidaridad debe poder confiar en los documentos obrantes en el sistema TMS. Es decir, que no solo habrá que controlar que la federación nacional tenga correctamente los datos del jugador, sino que ante una transferencia internacional, la misma acompañe el pasaporte sin omisiones y/o diferencias, puesto que de darse así podría llegarse a una situación desfavorable para el club formador. Otra resolución relevante en materia del Pasaporte del Jugador y particularmente demostrativa del deber de los clubes de informar correctamente a la asociación, surge del caso resuelto en fecha 20 de mayo de 2011, referente al cobro de la compensación por entrenamiento (conocida como derechos de formación). En el dicho caso, el club demandado efectuó su descargo ante la Comisión de Resolución de Disputas, probando que en su momento previo a la compra del jugador en cuestión, solicitó a la asociación del club demandante que informe si el jugador en cuestión había participado en algún club perteneciente a la misma. Al ser dicha respuesta negativa, procedió a efectuar la compra omitiendo, evidentemente, efectuar pago alguno al club demandante. Teniendo en cuenta que fue la misma asociación del club demandante quien informó erróneamente, la Cámara de Resolución de Disputas (C.R.D) resolvió unánimemente, que no existe otra alternativa para el club extranjero que solicitar a la asociación correspondiente el pasaporte del jugador que se desea contratar. Por lo tanto, se debe garantizar que los clubes puedan confiar en los documentos emitidos por las asociaciones nacionales, todo a los fines de no someter a los contratantes a una incertidumbre respecto a los montos involucrados en una transferencia internacional. Cabe mencionar, que la asociación nacional había emitido dos pasaportes, uno previo a la conclusión del contrato y uno con posterioridad al mismo, por lo cual la decisión de la Cámara también entiende que la conducta de la asociación en cuestión fue cuanto menos ambigua. Es destacable la importancia que otorga la C.R.D. a la buena fe negocial, tanto en cuanto a las partes del negocio, como los terceros que influyen en la transferencia internacional. Uno de los terceros que reviste principal importancia es la asociación nacional que expide el Pasaporte del Jugador. Como observamos en los casos anteriores, de dejarse en manos de las asociaciones nacionales la información a los clubes que requieren los documentos del jugador, muchas veces se perderán activos de importancia. Ahora lo que debe intentarse en dichos casos, amén de un seguimiento de la vida profesional del jugador, es un proceso paralelo de comunicación a los potenciales interesados en la adquisición de sus servicios profesionales. Tal vez no parezca la forma más idónea, pero conocido un potencial interesado, un fax al club puede dar información necesaria y resguardar los intereses del club formador.

Por lo tanto surge de los mencionados casos que la importancia de la entrega del pasaporte o la información brindada respecto al mismo, no se encuentra a posteriori en manos del club formador, sino más bien por la asociación de éste. Así la diligencia que debe aplicar al caso el formador, se transforma en toda una tarea administrativa y de seguimiento deportivo, la cual no debería cesar hasta tanto se cumplan parámetros objetivos fijados por el club.

Uno de los más complejos temas al momento de “valuar” el activo de los clubes de fútbol está relacionado a los valores otorgados a los llamados activos intangibles. El cobro de los derechos de formación forma parte de dichos activos, dependiendo la posibilidad de su percepción, no solo de una venta internacional sino de una gestión previa de los mismos.

Creemos necesario destacar que todo el problema de los pasaportes, su confección, informe y actualización, tiene un correlato directo con los objetivos que plantea un club en materia de gestión de las categorías inferiores. Promover un desarrollo integral de las categorías inferiores no solo implica un desarrollo deportivo, educativo y formativo de los jóvenes, sino además la evolución de los sistemas de registro de los deportistas. Estos registros resultarán a la postre uno de los activos más importantes de los clubes. De solo tomar en cuenta que los derechos formativos, pueden devengarse como mínimo dos veces al año (en las ventanas de transferencia) y por el resto de la vida deportiva del atleta (en el caso del mecanismo de solidaridad) no puede dejarse de lado su gestión eficaz.

Es nuestra política recomendar a los clubes formadores que la elaboración de un sistema de control y gestión de los mecanismos de formación, no obedece a políticas cortoplacistas sino que son un fiel reflejo de la profesionalización de los sistemas de gestión de los clubes que es lo que puede o no hacer viable un proyecto económico.

El derecho deportivo es mucho más que el contrato.

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En los últimos meses, la FIFA y sus reglamentaciones ante la Pandemia  han sido noticia habitual en los medios de comunicación. Los episodios de la contratación de los futbolistas y la reanudación del fútbol no han dejado indiferente a nadie. De todo lo que se ha manifestado en diferentes foros, ha quedado patente un cierto desconocimiento de la estructura y funcionamiento de la FIFA así como de su extensa y compleja reglamentación, por ello, compartimos la entrevista realizada por el medio digital https://www.balonazos.com en razón de la celebración del día del Abogado a nuestro Director Jesús Armando Colmenares sobre la situación en Venezuela, en dicha entrevista ofrece sus reflexiones en torno a la situación que vive el Fútbol Venezolano a partir de los hallazgos encontrados en la practica diaria que a pesar de la pandemia no ha cesado. Asimismo, da su opinión sobre los principales retos que tenemos como sociedad en la lucha por los derechos de todos los actores involucrados en el fútbol y sus ideas para el mejoramiento de las condiciones de propias de la actividad.

Los invitamos a leer la entrevista en…

https://www.balonazos.com/jesus-armando-colmenares-abogado-en-derecho-deportivo/

Necesidad de la mediación deportiva

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El conflicto es parte natural de la vida cotidiana, y un comportamiento normal en equipos y organizaciones, jugando un papel importante en ellos las emociones y los sentimientos.

El conflicto es algo inherente al ser humano y el deporte no es ajeno a ello. De hecho, en el ámbito deportivo ocurren muchas situaciones conflictivas. La directiva que no está conforme con el rendimiento del entrenador, éste no está de acuerdo con el comportamiento de alguno de sus jugadores, los deportistas que consideran que no son valorados por el club, los padres que piensan que sus hijos/as no disputan los minutos que se merecen, etc.

Pero ¿qué entendemos por conflicto?

De acuerdo con varias definiciones, el conflicto es una situación que genera un enfrentamiento entre dos o más personas, que les supone una dificultad de funcionamiento y les provoca una sensación de malestar y tensión emocional.

El nuevo orden jurídico que se generará como consecuencia Post Covid-19, trae como consecuencia una nueva realidad mundial en el mundo deportivo, por lo que las transformaciones en diversos ámbitos de la dinámica social ya son palpables; y el binomio jurídico-deportivo no es la excepción a esto. Como hemos observado en los últimos meses, algunas de las Federaciones y Ligas ya adoptaron cambios, suspendiendo o cancelando las competiciones futbolísticas profesionales, generando modificaciones provisionales en los reglamentos y consecuentemente en las relaciones laborales vigentes, por ejemplo, la prórroga de los contratos. Además de estas contingencias, a la par se están dando incumplimientos contractuales de tinte mercantil o civil relacionados con los stakeholders en la industria del fútbol (contratos de patrocinio, explotación y comercialización de los derechos audiovisuales y contratos de licencia de uso de marca), por mencionar algunos.

En el caso del fútbol federado, en controversias relacionadas a: 1.- Contratos con una fecha de vencimiento próxima; 2.- Contratos que no se pueden cumplir como las partes habían previsto; y 3.- Periodos de inscripción (ventanas de transferencia) la FIFA implementó una guía de directrices para abordar las consecuencias jurídicas causadas por el COVID-19 en la que se comprometió a asistir a las federaciones nacionales y a los grupos de interés.

 Con esto, la FIFA pretende brindar una asesoría de carácter preventivo y consecuentemente podría evitar una oleada futura de procedimientos ante la Cámara de Resolución de Disputas (CRD), es decir, se está optando por una alternativa al mecanismo de solución de controversias tradicional. En este punto, podría discutirse la naturaleza jurídica que posee la CRD, en el que algunos expertos podrían considerar que es en sí misma un Medio Alterno de Solución de Conflictos (MASC).

Independientemente de las características doctrinales o académicas que pudiesen presentar estos sistemas de solución de conflictos, resulta predominante visualizar la necesidad de clubes, entrenadores y jugadores por resolver urgentemente los conflictos que están surgiendo en el ámbito laboral y deportivo. Ante la incertidumbre que la industria del fútbol se encuentra viviendo, es preferible que los actores resuelvan sus pretensiones considerando siempre y en todo momento el principio de buena fe. Así mismo, se debe considerar que en contraposición de los métodos ordinarios de solución de controversias, las partes encontrarán en los MASC: ¨a) protagonismo de la autonomía de la voluntad; b) flexibilidad; c) rapidez y reducido coste económico; d) importancia en sus intereses; y e) presencia de uno o varios terceros.

Dicho lo anterior, no debemos perder de vista que el derecho del trabajo es de carácter público en la mayoría de los países miembros de la FIFA, por lo que las controversias laborales regularmente se resuelven en los tribunales nacionales del trabajo, antes de acudir a la CRD. Así, en este supuesto se vislumbra con mayor claridad la posibilidad de usar los MASC, como posibles cauces extrajurisdiccionales.

Por su parte, el propósito del International Council of Arbitration for Sport (ICAS) es facilitar la resolución de disputas relacionadas con el deporte a través del arbitraje y la mediación, por lo que el TAS/CAS (Court of Arbitration for Sport), además de contar con una División Ordinaria de Arbitraje existe la posibilidad de iniciar un procedimiento de mediación, el cual no es vinculante y es informal, siendo la clave de este el que cada parte se compromete a negociar de buena fe con la otra, con la finalidad de resolver una disputa relacionada con el deporte; además de la fuerza vinculante para las partes, otra diferencia importante entre estos procedimientos radica en la diferencia de costos administrativos.

Los también conocidos como Alternative Dispute Resolution (ADR), son métodos que además de encontrarse en la normativa deportiva del derecho privado, también están plasmados en diversas leyes nacionales, para ejemplificarlo, en Venezuela por imperativo Constitucional la Legislación procesal laboral con nuestras limitaciones y características especiales es un referente en el mundo de como mediarse y conciliarse.

Esbozado lo anterior, resulta necesario que las partes involucradas analicen las opciones de resolución de conflictos que se encuentran contenidas en las leyes nacionales aplicables, o en su caso, en los recursos que raíz de la situación mundial las diversas federaciones nacionales de fútbol profesional, la propia FIFA y el TAS/CAS ponen a disposición de las partes, sin embargo, no debemos olvidar que dadas las exigencias actuales, tanto clubes, como entrenadores y jugadores podrían optar por contratar firmas de abogados expertos en la industria deportiva, los cuales usualmente incluyen dentro de sus servicios: la mediación, transacción o conciliación, buscando generar una reducción de tiempo y costos, en aras de conseguir un resultado eficaz y equilibrado para las partes.

 

Derechos de los deportistas profesionales.

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El deporte de élite enfrenta un futuro incierto. Los efectos a corto y mediano plazo de la pandemia de Covid-19 son un gran desafío.

El aplazamiento de los eventos deportivos ya ha arruinado el esfuerzo y el entusiasmo de un gran número de atletas. Para aquellos que forman parte de la élite deportiva, el aplazamiento de los grandes eventos deportivos tendrá efectos indeseables. Requiere nuevos sacrificios personales. Y por si fuera poco, la concentración de competiciones prevista en un futuro próximo es incompatible con el entrenamiento físico y psicológico que requiere el rendimiento deportivo de alto nivel.

La base sobre la cual se estructura institucionalmente el fútbol son los clubes y, para ellos, la situación es extremadamente compleja debido a la caída de los acuerdos con los sponsors, el cese de cobro por derechos televisivos, entre otros factores. En este marco, se les hace casi imposible poder llevar a cabo su obligación esencial como empleadores en tiempo y forma: el pago a sus empleados.

Por otro lado, los clubes pretenden preservar la salud de los jugadores, que constituyen el “motor” de la industria, su protagonista: sin ellos no hay fútbol. Los presupuestos de miles de millones manejados por los principales órganos rectores del deporte: COI $ 5.7 mil millones; FIFA $ 6.4 mil millones; NBA $ 8.7 mil millones, solo para ofrecer algunos ejemplos, nos ayudan a describir el alcance del problema. Casi dos tercios de los ingresos de estas organizaciones provienen de los derechos de transmisión de los principales eventos deportivos.

Los efectos de esta pandemia serán duraderos y actualmente imprevisibles. Tal vez sea hora de repensar el modelo jurídico deportivo que se necesita para el futuro. En lo que respecta al plano estrictamente jurídico, cabe mencionar que la mayoría de los acuerdos de los clubes con sus futbolistas, no hay previstas cláusulas que respondan a las controversias que pudieran surgir por la existencia circunstancias tales como una pandemia.

Ni siquiera la FIFA, en su Reglamento sobre el Estatuto y Transferencia de jugadores, tuvo en cuenta la posibilidad de que algo semejante ocurriera ya que no incluyó ninguna disposición regulatoria al respecto, simplemente en el art. 27 de esa norma establece que los casos de fuerza mayor serán resueltos por el Consejo de la FIFA.

De ahí que, la máxima autoridad del fútbol mundial, tuvo que emitir con urgencia un documento oficial donde se establecieron una serie de directrices. El mismo está dirigido a las 211 federaciones miembro y tiene como objetivo allanarles el camino a ellas y a sus respectivos clubes con respecto a la resolución de determinados conflictos.

Entre ellos, la imposibilidad de cumplir los contratos en las condiciones pactadas o la superposición de contratos que se presenten debido a suspensión o en algunos casos cancelación de las ligas nacionales  en casi todos los países del mundo.

En este documento, la FIFA insta a los clubes y sus empleados (jugadores y entrenadores) a trazar acuerdos colectivos en relación con las condiciones de trabajo durante el periodo de suspensión y, a su vez, establece algunas soluciones para los conflictos contractuales inevitables. Por ejemplo, darle prioridad al viejo club antes que al nuevo en caso de que se produzca un solapamiento de temporadas o períodos de inscripción, para proteger la integridad de las competiciones.

Es menester aclarar que estas directrices tienen el carácter de recomendaciones, es decir, no son vinculantes y que, por lo tanto, no pueden prevalecer por sobre las legislaciones nacionales, mas aún cuando hablamos de la irrenunciabilidad de Derechos. Esto continúa poniendo en evidencia la falta y necesidad de uniformidad de normas que regulen el fútbol universalmente para que no haya diferentes soluciones jurídicas para los mismos hechos.

Las cookies y su instalación sin consentimiento valido.

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El pasado 1 de octubre de 2019, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)  ha dictado la sentencia del asunto C_673/17 en la que resuelve sobre el problema de las “cookies” en la navegación web y su instalación sin consentimiento válido en el hardware del usuario.

Para las personas que trabajamos el aspecto jurídico de las cookies era una sentencia esperada.

Desde el punto de vista jurídico ratifica que el consentimiento debe ser otorgado por un acto afirmativo claro que establezca una indicación libremente dada, específica, informada y sin ambigüedades del acuerdo del usuario, no siendo válidas las casillas pre-marcadas.

Asimismo, resuelve que la autorización previa  es necesaria para instalar archivos digitales en el equipo terminal del usuario, y es independiente de si se trata o no de datos personales.

La Sentencia nos ha aportado una novedad en cuanto al alcance de  la información que se ha de ofrecer al usuario, al considerar esencial avisar de la caducidad de las cookies instaladas.

Señala obligación de informar sobre que “cookies” son de terceros

Desde nuestro punto de vista, destacamos la importancia de estudiar el aspecto penal hacia las empresas propietarias de “cookies” que recaban datos de forma ilegal e incluso la de los propietarios de páginas web que con su inclusión facilitan la instalación ilícita de “cookies” y la extracción de datos personales.

La media de instalación de “cookies” por página web es de 29 cookies.

Solo un 1% de las cookies son necesarias, en otras palabras cantidad cercana al 90% de las “cookies” del tráfico web invaden el derecho a la privacidad de las personas en la red. Por eso desde el punto de vista técnico es recomendable para el titular web facilitar la supresión de las “cookies” , puesto que ha de ser tan fácil consentir como retirar el consentimiento.

Finalmente creemos, que la solución a estas habituales violaciones del derecho fundamental a la intimidad puede ser la vía penal y fomentar el cumplimiento normativo ante la importancia de los datos personales.

Los invitamos a leer mas en…

http://www.abint.com.ve/web/?p=1289

SUSPENSION DE LA RELACION LABORAL DEL FUTBOLISTA PROFESIONAL. COMPARATIVO EN EL CASO VENEZOLANO Y COLOMBIANO

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La pandemia ha cambiado el horizonte mundial durante los últimos meses suspendiendo la actividad cotidiana y dentro de ella la actividad deportiva de toda índole; desde el deporte profesional hasta el deporte aficionado.

Por lo anterior, y ante la posibilidad latente que se manejaba en los directivos de los clubes Colombianos y Venezolanos de suspender los contratos de trabajo de sus deportistas, creemos necesario presentar este estudio comparativo entre ambos países.

CASO COLOMBIANO

En el caso de la normativa Colombiana y con base de la situación actual se podría llegar a la suspensión amparado en dos posibles causales: por fuerza mayor o caso fortuito o por suspensión de actividades o clausura temporal de la empresa, establecimiento o negocio, hasta por 120 días por razones técnicas o económicas u otras independientes de la voluntad del empleador.

El presente escrito se centra en esbozar las principales consecuencias jurídicas de la suspensión del contrato de trabajo de futbolistas en Colombia:

ARTICULO 51. SUSPENSION. El contrato de trabajo se suspende:

1. Por fuerza mayor o caso fortuito que temporalmente impida su ejecución.

3. Por suspensión de actividades o clausura temporal de la empresa, establecimiento o negocio, en todo o en parte, hasta por ciento veinte (120) días por razones técnicas o económicas u otras independientes de la voluntad del empleador, mediante autorización previa del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. De la solicitud que se eleve al respecto el empleador deberá informar en forma simultánea, por escrito, a sus trabajadores.

La norma precedente es el fundamento legal para sustentar una posible decisión de suspender los contratos de trabajo de futbolista, recalcando que se tratan de dos supuestos distintos que para cobrar efectos requieren el cumplimiento de requisitos diferentes.

Para el caso de suspender por caso fortuito o fuerza mayor, se deberá comunicar por parte del empleador a su trabajador y se entenderá que la suspensión cobra efectos desde la fecha en que el empleado es notificado de la decisión, o si en la misma se establece otra fecha, será desde ese momento.

Es importante recalcar que el empleador debe notificar al Ministerio del Trabajo de la suspensión del contrato de trabajo, sin que se entienda que esa comunicación sea algún tipo de solicitud o autorización al ente gubernamental para que la suspensión cobre efectos.

Por el contrario, para que opere y cobre plenos efectos la causal de suspensión del contrato de trabajo por suspensión de actividades o clausura temporal de la empresa, establecimiento o negocio, en todo o en parte, hasta por 120 días por razones técnicas o económicas, donde se establece claramente que debe existir una autorización previa del Ministerio del Trabajo.

Sobre esta diferenciación, la Corte Suprema de Justicia en sentencias como la 4246 del 23 de mayo de 1991 donde manifiesta que “para efectuar la suspensión temporal de actividades, la empresa debe solicitar autorización del Ministerio del Trabajo y avisar a los trabajadores, lo cual por razones obvias no procede en la hipótesis de caso fortuito o fuerza mayor”.

Lo anterior diferenciación cobra especial relevancia porque han salido diversos pronunciamientos alegando que en las suspensiones de los contratos de trabajo de futbolistas que se materialicen por la causal de fuerza mayor o caso fortuito son contrarias a la ley al no haber contado con la autorización previa del Ministerio del Trabajo, siendo palmario que hay un confundimiento de las causales de suspensión del contrato antes explicadas.

Los efectos de la suspender los contratos de trabajo de los futbolistas, cualquiera que sea la causa, es la interrupción del cumplimiento de las obligaciones para las partes inherentes a la relación laboral. Para el trabajador se interrumpe la obligación de prestar sus servicios y para el empleador el pago de salarios pero manteniendo el pago de las prestaciones inherentes a la seguridad social integral, principalmente en salud y pensiones.

Sobre la cotización en salud (en Colombia el aporte en salud equivale al 12.5% del salario mensual, del cual el 8.5% está cargo del empleador y el 4% al trabajador), el Decreto 780 de 2016 establece que durante el término que este suspendido el contrato el trabajador no debe realizar su aporte en salud, pero se mantienen los aportes correspondientes al empleador.

Sobre la cotización a pensión (en Colombia el aporte a pensiones equivale al 16% del salario mensual, del cual el 12% está cargo del empleador y el 4% al trabajador), pese a que no existe una norma que lo regule, la jurisprudencia ha establecido que como la suspensión no se traduce en una extinción del vínculo laboral, se deben mantener los aportes en pensión en la parte que le corresponde al empleador, siendo una práctica común que se realice el aporte integral y al momento del reintegro del trabajador de descuente el valor cotizado por el empleador en nombre del trabajador.

Asimismo, la ley laboral establece que el periodo de tiempo durante el cual estuvo suspendido el contrato de trabajo, se podrá descontar por el empleador a la hora de liquidar las vacaciones, auxilio de cesantías y pensión de jubilación, pero al haber guardado silencio sobre la prima de servicios, esta se deberá pagar íntegramente al trabajador sin la posibilidad de descontar el tiempo en que estuvo suspendido el contrato.

Para la reanudación del contrato, una vez desaparezca la situación que dio origen a la suspensión del contrato de trabajo, el empleador deberá notificar personalmente o por “avisos publicados no menos de dos veces en un periódico de la localidad” para que retomen sus labores presentándose a su lugar habitual de trabajo dentro de los 3 días siguientes a la notificación o al aviso.

 CASO VENEZOLANO

En el Caso Venezolano, el empleador y los trabajadores podrán acordar la suspensión de la relación laboral por un máximo de 60 días, de conformidad con lo establecido en los artículos 71 y 72 Ley Orgánica del Trabajo, Trabajadores y Trabajadoras. En el supuesto que no se llegue a ningún acuerdo con los trabajadores, el empleador deberá solicitar la autorización del Inspector del Trabajo para la suspensión de la relación laboral, por caso fortuito o de fuerza mayor, en virtud de la declaratoria de estado de emergencia del Ejecutivo nacional. Se deberá realizar un acta en la que se deje constancia de las partes, los motivos de la suspensión y el acuerdo. En aquellos casos en los que los trabajadores no estén de acuerdo con la suspensión, se tendrá que hacer un escrito dirigido al inspector del trabajo de la jurisdicción, en el cual se solicite autorización para la suspensión y se expliquen todos los motivos.

En los supuestos que ya el trabajador presente síntomas de covid-19, operará de inmediato una suspensión laboral. La suspensión de la relación laboral, se rige por la siguiente normativa:

Artículo 72.

La suspensión de la relación de trabajo procede en los siguientes casos:


a) La enfermedad ocupacional o accidente de trabajo que incapacite al trabajador o trabajadora para la prestación del servicio durante un período que no exceda de doce meses.

i) Casos fortuitos o de fuerza mayor que tengan como consecuencia necesaria, inmediata y directa, la suspensión temporal de las labores, en cuyo caso deberá solicitarse autorización a la Inspectoría del Trabajo dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a la ocurrencia de los hechos que ameritan la suspensión, la cual no podrá exceder de sesenta días.

La norma precedente es el fundamento legal para sustentar una posible decisión de suspender los contratos de trabajo de futbolista, recalcando que se tratan de dos supuestos distintos que para cobrar efectos requieren el cumplimiento de requisitos diferentes.

Para el caso de suspender por caso fortuito o fuerza mayor, se deberá comunicar por parte del empleador a su trabajador y al Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y se entenderá que la suspensión cobra efectos desde la fecha en que el empleado es notificado de la decisión, o si en la misma se establece otra fecha, será desde ese momento.

Es importante recalcar que el empleador debe notificar al Ministerio del Trabajo de la suspensión del contrato de trabajo, sin que se entienda que esa comunicación sea algún tipo de solicitud o autorización al ente gubernamental para que la suspensión cobre efectos.

El empleador deberá continuar cumpliendo con las obligaciones relativas a los siguientes aspectos:

a.​ Dotación de vivienda y alimentación, en cuanto fuera procedente.

b.​ Las cotizaciones establecidas por el Sistema de Seguridad Social.

c.​ Las obligaciones convenidas para estos supuestos en las convenciones colectivas.

d.​Los casos que por motivo de justicia social establezcan los reglamentos y resoluciones de la LOTTT.

e.​ Prohibición de despido, traslado o desmejora.

Durante la suspensión, el patrono o patrona no podrá despedir, trasladar ni desmejorar en sus condiciones de trabajo, al trabajador o trabajadora afectado por ella, sin causa justificada debidamente comprobada mediante el procedimiento de calificación de faltas establecido en la Ley, este período no contará como tiempo efectivo de servicio a los efectos de los beneficios -vacaciones, utilidades y bono vacacional-, a los que tendría derecho el trabajador de no estar suspendida la relación, pero si se tomará en cuenta solo para la antigüedad del trabajador.

Cesada la suspensión, el trabajador o trabajadora tendrá derecho a continuar prestando servicios en las mismas condiciones existentes para la fecha en que ocurrió aquella, salvo que:

a)  Por circunstancias de accidente de trabajo, enfermedad ocupacional o accidente o enfermedad común, resultare discapacitado para desempeñar las funciones inherentes a su puesto de trabajo.

b)  Otros casos especiales.

En estos casos el trabajador o la trabajadora será reubicado por el patrono o patrona en un puesto de trabajo adecuado a la nueva situación.

Vías de impugnación ante la cancelación del campeonato de fútbol profesional Venezolano.

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En Venezuela La Ley ORGÁNICA DE DEPORTE, ACTIVIDAD FÍSICA Y EDUCACIÓN FÍSICA, establece

“Las disposiciones de la presente Ley son de orden público y serán aplicables a la Administración Pública Nacional, estadal y municipal, a las organizaciones del Poder Popular, así como a todas las personas naturales o jurídicas de derecho público o privado que se dediquen a realizar cualquier actividad relacionada con la práctica, promoción, organización, fomento, administración o alguna actividad económica vinculada con el deporte, la actividad física o la educación física”, otorgándole tres declaratorias fundamentales, la de interés general, la de servicio público  y la de utilidad pública e interés social (artículos 9, 10 y 11 ejusdem).

En Venezuela las situaciones que vienen sucediendo entre la Federación Venezolana de Fútbol y la Liga Profesional de Fútbol de Venezuela, va a traer importantes consecuencias, más aun cuando hasta el día de hoy son diametralmente opuestas, ante tal punto, los conflictos deben resolverse como la gente, es decir, por las vías legalmente establecidas y no por decisiones unilaterales que afectan siempre a los mas débiles de la cadena, atletas y fanáticos.

Ante esto se plantean tres escenarios:

1)   La  FIFA recomienda que las partes involucradas colaboren para llegar a acuerdos y encontrar soluciones durante el periodo de suspensión de la actividad futbolística, (DIRECTRICES DE LA FIFA PARA AFRONTAR LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA COVID-19 ver en http://www.abint.com.ve/web/?p=1164 )

Aunque encontrar soluciones adecuadas a las circunstancias de cada país corresponde, en primera instancia, a las partes pertinentes en el ámbito nacional, la FIFA recomienda que se tengan en cuenta por igual todos los aspectos de cada situación, incluidas las medidas gubernamentales en apoyo de clubes y jugadores, la posibilidad de aplazar o reducir los pagos y las posibles coberturas de los seguros.

Si las partes no logran llegar a un acuerdo y, como consecuencia, los casos se trasladan a la FIFA, se examinarán los siguientes factores:

  • la existencia de un intento genuino por parte del club de llegar a un acuerdo con los jugadores;
  • la situación económica del club;
  • la proporcionalidad de las adaptaciones a los contratos de los jugadores;
  • los ingresos netos de los jugadores después de adaptar los contratos, y
  • el trato igualitario a los jugadores.

2) Al estar regidos tanto la Federación Venezolana de Futbol como los clubes por la Ley del Deporte ya citada, la misma, subordina a los sujetos propios de la actividad deportiva al imperio de la ley y a la aplicación procedimental y adjetiva propia del ordenamiento jurídico Venezolano, al punto que las acciones jurisdiccionales por la violación de los derechos y deberes previstos en la referida Ley, serán conocidas por los órganos de la jurisdicción contencioso administrativo, en los términos de la ley que rige sus funciones, caso específico si la vía a escogerse fuere un recurso de los establecidos en la ley.

 

3) Acudir al TAS, el TAS, Es el Tribunal de Arbitraje Deportivo (Court of arbitration for sport) y comporta a ser el máximo organismo de responsable que solventa las disputas del mundo deportivo.

La facultad de acudir al TAS para apelar la decisión de una federación deportiva está prevista en el artículo R47 del Código de Arbitraje de dicho organismo.

En resumen, esa disposición ampara la posibilidad de apelar cuando los estatutos y reglamentos federativos o un acuerdo expreso provean la competencia en apelación del TAS, y siempre y cuando el apelante haya agotado todas las vías de resolución de disputas dentro de la misma federación.

No obstante, hay que aclarar que es potestativo de cada institución fijar el alcance de la jurisdicción del TAS para estos efectos; es decir, no necesariamente serán apelables todas las decisiones. De esta manera, es normal encontrarse en los estatutos y reglamentos una o varias disposiciones que consagran la posibilidad de acudir al TAS en apelación y por otro lado aquellas que enmarcan las excepciones.

Situados ya en este punto es donde encontramos la potencial situación problemática: ¿Esas normas que restringen la jurisdicción del TAS deben ser de igual jerarquía que aquellas que la permiten? ¿Podemos prescindir de la cuestión jerárquica y guiarnos por el criterio de especialidad? Lo único claro es que no existe una solución única. Existen diferentes decisiones donde el TAS ha tenido la oportunidad de pronunciarse sobre los mencionados conflictos normativos, de cara a encontrar una posible solución.

El artículo 58 de los Estatutos de la FIFA indica:

Jurisdicción del TAD

1. Los recursos contra los fallos adoptados en última instancia por la FIFA, especialmente por sus órganos judiciales, así como contra las decisiones adoptadas por las confederaciones, las federaciones miembro o las ligas, deberán interponerse ante el TAD en un plazo de 21 días tras la recepción de la decisión.

2. Únicamente se podrá presentar recurso de apelación ante el TAD cuando se hayan agotado el resto de vías judiciales internas.

Acto seguido, el mismo artículo contempla en el numeral 3 las excepciones:

3. El TAD no se ocupará de recursos relacionados con:

a) violaciones de las Reglas de Juego;

b) suspensiones de hasta cuatro partidos o de hasta tres meses (con la excepción de decisiones sobre dopaje);

c) fallos contra los que quepa interponer un recurso de apelación ante un tribunal de arbitraje independiente y debidamente constituido, reconocido por la normativa de una federación o de una confederación.

Entrando en materia, en CAS 2016/A/4654 (SAFF v. FIFA), el panel se pronunció sobre el recurso interpuesto por la Federación de Fútbol de Arabia Saudí ante una decisión tomada por la Comisión Organizadora del Mundial de Rusia 2018, la cual le impedía a esta federación organizar un encuentro de los clasificatorios al mundial en su territorio.

Al margen de los fundamentos propios del caso se discutió si en efecto era procedente el recurso de apelación, puesto que el Reglamento la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 establecía en su artículo 3 lo siguiente:

1. La Comisión Organizadora de la Copa Mundial de la FIFA, nombrada por el Comité Ejecutivo de la FIFA, será responsable de la organización de la Copa Mundial de la FIFA conforme a los Estatutos de la FIFA.

2. La comisión organizadora de la FIFA podrá, en caso necesario, nombrar un bureau o una o más subcomisiones para abordar los asuntos urgentes. Toda decisión adoptada por estos órganos deberá entrar en vigor de inmediato, pero estará sujeta a la confirmación de la comisión organizadora en su siguiente reunión plenaria.

Las decisiones de la comisión organizadora de la FIFA y de sus subcomisiones serán firmes, vinculantes e inapelables.

En este sentido, bien se desprende de la contundencia del último párrafo que aquella decisión tomada en contra de la federación asiática no podía ser recurrida.

El artículo 58 de los Estatutos de la FIFA consagra el derecho a apelar las decisiones de este organismo, así como también especifica las excepciones a esa regla general.

Las decisiones tomadas por la Comisión Organizadora no están cobijadas por ninguna de las 3 excepciones del artículo 58 (violaciones de las Reglas de Juego, suspensiones de hasta cuatro partidos o de hasta tres meses (con la excepción de decisiones sobre dopaje) y fallos contra los que quepa interponer un recurso de apelación ante un tribunal de arbitraje independiente y debidamente constituido).

En consecuencia, la FIFA al promulgar la reglamentación del Mundial no puede restringir con ella la posibilidad de acudir al TAS en sede de apelación.

Adicionalmente, dichos preceptos reglamentarios son de inferior jerarquía frente a los Estatutos de la FIFA, y, por ende, no pueden contradecirlos.

Como vemos, la formación se decantó por la fórmula de “Ley de rango superior prevalece”, desconociendo la intención de la FIFA en su regulación de la Copa del Mundo de darle firmeza inmediata a las decisiones tomadas por la Comisión Organizadora. Por tal motivo, el TAS admitió su jurisdicción para conocer del recurso y pronunciarse sobre el fondo.

En otro caso, en CAS 2017 /A/ 5356 (South African Football Association v. Fédération Internationale de Football Association (FIFA), Fédération Burkinabé de Football, Fédération Sénégalaise de Football & Federação Caboverdiana de Futebol), el apelante se opuso a una decisión de la Comisión Organizadora (también de Rusia 2018) que consistió en ordenar la repetición de un partido de las clasificatorias africanas, pues se había demostrado que en el encuentro inicial el árbitro recibió dinero para favorecer a una de las selecciones participantes.

En este procedimiento, el panel sostuvo que, si bien las normas de la Copa Mundial ostentan una jerarquía inferior a los Estatutos de la FIFA, estos últimos no resultaban de aplicación directa al caso concreto, ya que carecían de la especificidad regulatoria que requiere la organización del evento deportivo. Por consiguiente, la prohibición de apelar ante el TAS las decisiones de la Comisión Organizadora era compatible con el contenido del artículo 58 de los Estatutos de la FIFA:

De este modo, la formación declaró que el tribunal no tenía jurisdicción para asumir el caso, con sustento en que las decisiones de la Comisión Organizadora de la Copa Mundial de la FIFA son “firmes, vinculantes e inapelables”.

En última instancia, quedamos ante dos decisiones diametralmente opuestas para el mismo problema jurídico: Una que resuelve la antinomia por aplicación de normas de superior jerarquía y otra que le da preferencia a la “lex specialis” sin importar el rango de las disposiciones en conflicto, con las consecuencias igualmente contrarias de optar por una u otra.

La idea nunca es crear conflictos, siempre basados en la esperanza de que habrá en algún momento humo blanco y las partes se pondrán de acuerdo, pero si no es así, cada afectado tiene la vía procesal idónea que más se adapte a su realidad, mas aun cuando la decisión de la Federación Venezolana de Futbol afectó ya derechos adquiridos y condiciones ganadas en la cancha, con el agravante que su decisión unilateral puede afectar a personas que no forman parte de la relación contractual y que tendrían interés legítimo para recurrir en defensa de derechos propios y derechos de terceros.

SUSPENSIÓN DEL CAMPEONATO DE FÚTBOL VENEZOLANO. DERECHOS DE LOS FUTBOLISTAS?

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La Federación Venezolana de Fútbol (FVF) suspendió este jueves “de forma definitiva” los torneos de fútbol profesional temporada 2020 de Primera y Segunda División, ante los impedimentos por la pandemia del covid-19 en Venezuela.

La Federación Venezolana de Fútbol (FVF) canceló de forma definitiva la temporada 2020 de todas las competiciones del fútbol nacional este jueves 14 de mayo.

El órgano rector del balompié criollo aseguró que la decisión de dejar sin efecto la Liga FUTVE (primera división) y la AC2 (segunda división) se dio ante la «imposibilidad de poder cumplir con lo establecido en sus normas regulatorias».

Asimismo, dentro del segundo punto del comunicado se explica que «se anulan y se dejan sin efecto alguno los resultados de los partidos jugados al inicio de las mimas, así como la tabla de clasificación existente hasta la fecha».

Por su parte, detallaron que se buscará un nuevo formato de Torneo para dar continuidad a los clubes y definir al campeón, así como definir los equipos que jugaran la Copa Sudamericana y la Libertadores.

Luego de su suspensión el pasado 13 de marzo, la Liga FUTVE estuvo tratando de buscar una forma para retomar la competición con diferentes propuestas ante la FVF, pero ninguna fue considerada adecuada para retomar la temporada 2020.

La principal alternativa de la Liga FUTVE puesta ante la FVF el pasado 31 de marzo pretende eliminar la ronda de playoff y utilizar la clasificación de la tabla acumulada para definir los cupos a competiciones internacionales.

Se plantea que el campeón del fútbol venezolano clasificará directamente a la fase de grupos de la Copa Libertadores como ‘Venezuela 1’, acompañado por el segundo lugar de la tabla de posiciones. El tercer puesto estará presente en la segunda fase de clasificación del torneo, mientras que el cuarto clasificado empezará desde la primera ronda de eliminatorias.

De esta manera, los equipos que ocupen los cuatro siguientes lugares (quinto, sexto, séptimo y octavo puesto) avanzarán a la Copa Sudamericana.

De igual forma, tras la disolución de la tabla de posiciones y la anulación de los resultados esto no podrá llevarse a cabo y el Comité de Competiciones deberá actuar en función a encontrar una posible solución.

Tal como se explica en el tercer punto, en el que solicitan a la Gerencia de Tecnología de la Información, a la Gerencia de Licencia de Clubes y a la Comisión de Competiciones de Clubes que «fijen los lineamientos necesarios en materia de registro, fichaje y concesión de licencia de clubes para el nuevo formato de torneo y sus respectivas normas reguladoras».

El pasado 24 de abril la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) había hecho oficial la cancelación definitiva de las competiciones de las categorías inferiores en todas sus modalidades.

El naciente torneo queda anulado y cuando se pueda volver a las canchas el deporte volverá con otro formato de torneo, y se convierte en la primera liga en la región en ser suspendida. No obstante, se solicitó a la Comisión de Competiciones la elaboración de un formato de torneo que se adecue a las normas que dicte el Estado, una vez sea levantado parcial o totalmente el confinamiento.

Asimismo, el organismo pidió la fijación de lineamientos aplicables en materia de registro y fichaje, así como concesión de licencia de clubes para el próximo campeonato. Los resultados quedan sin efectos al igual que la clasificación de la tabla. ¨Suspender de forma definitiva los torneos de futbol profesional temporada 2020 de las categorías de primera y segunda división, vista la imposibilidad material de cumplir con los establecido en sus normas reguladoras. Se anulan y dejan sin efecto alguno los resultados de los partidos jugados al inicio de las mismas, así como la tabla de clasificación existente hasta la fecha¨. Dice parte del comunicado.

Esta suspensión no implica en ningún momento la terminación de la relación aboral con los Futbolistas profesionales y comienza una nueva era, en aplicación de la rebus sic stantibus y sus consecuencias (http://www.abint.com.ve/web/?p=1179).

Ahora bien, suspender un campeonato, no implica suspender un contrato de trabajo y es en esto donde hay que estar mas claros aun, nuestros contratos laborales son celebrados entre los trabajadores (deportistas, entrenadores, etc) y los equipos, no hay contrato alguno entre los jugadores y la Federación Venezolana de Futbol, caso diferente al de la MLS como ya lo explicamos en nuestro articulo (Entendamos la MLS  http://www.abint.com.ve/web/?p=1090 )

Por eso cuando hablemos de la suspensión del campeonato de futbol Venezolano, no se asusten ni se sorprendan porque entre jugadores y federación no existe contrato laboral alguno sumado al hecho de que la suspensión de la relación laboral siempre es temporal.

De allí que cuando hablemos de suspensión del contrato entre trabajadores y equipos,  La ley es muy clara e indica que durante la suspensión de la relación de trabajo entre el patrono y el trabajador(a), no existe obligación de prestarle el servicio al patrono, pero el patrono NO está obligado a pagar el salario al trabajador. Ahora bien, durante la suspensión de la relación de trabajo, el trabajador sigue gozando de su inamovilidad laboral y también a ser reincorporado  en las mismas condiciones para la fecha en que fue suspendida la relación de trabajo. La legislación es muy clara y establece causales entre las que están:

Casos fortuitos y de fuerza mayor (que haya sucedido algo dentro de la empresa que haga imposible prestar el servicio) aunque tenga  la consecuencia inmediata de la suspensión laboral autorizada por la Inspectoría del  Trabajo dentro de las 48 horas siguientes  de haber ocurrido el hecho y NO podrá exceder de 60 días. Pero si el patrono NO afilió al trabajador a la seguridad social el patrono deberá pagar el monto total del salario. El patrono deberá pagar lo correspondiente a la vivienda, beneficio alimentación, las cotizaciones de la seguridad social, lo indicado en la convenciones colectivas en caso de haberlas.

Durante la suspensión de la relación de trabajo NO se podrá despedir al trabajador(a), trasladarlo ni desmejorarlo en sus condiciones de trabajo, salvo que le sea comprobada una falta mediante la calificación de falta indicada previamente calificada por el Inspector del Trabajo.

Es necesario entender la Suspensión de la relación laboral como un acontecimiento externo al círculo de la empresa y del todo independiente de la voluntad del empresario, que, a su vez, sea imprevisible. Asimismo, el carácter inevitable de la fuerza mayor no debe predicarse tanto del suceso en sí, sino en relación con su incidencia en la continuidad de la actividad laboral.  Al mismo tiempo, otra tendencia muy respetada ha ampliado el concepto considerando dentro de la “fuerza mayor” el impedimento de la prestación de trabajo por acto de autoridad o “factum principis”, en tanto que el empresario laboral que debe cumplir la orden o resolución correspondiente - en este caso, el aplazamiento de la competición - debe utilizar para el cumplimiento de la misma las vías que le permite la legislación laboral. En consecuencia, cabría tanto la posibilidad de que los clubes redujeran la jornada, limitándola a los entrenamientos y reduciendo el salario de forma proporcional en consecuencia; como de que suspendieran por completo los contratos, siguiendo el respectivo procedimiento, dejando de percibir los jugadores su salario habitual y obteniendo el derecho a cobrar la respectiva prestación por desempleo. Con el agravante de que en Venezuela el gobierno nacional se comprometió a que el Estado pagará los salarios de trabajadores de pequeñas y medianas empresas perjudicadas por la cuarentena contra el nuevo coronavirus, activando el plan especial de pago de nóminas a la pequeña, la mediana industria y comercios del país por un lapso correspondiente a seis meses”, dicha medida se aplicará a partir del mes de marzo, ratificando la inamovilidad laboral vigente en Venezuela, por lo menos hasta el 31 de diciembre de 2020.

La teoría de la imprevisibilidad es una realidad (http://www.abint.com.ve/web/?p=1073), la necesidad de renegociar los contratos y condiciones ( http://www.abint.com.ve/web/?p=1157)  pero los derechos de los trabajadores son fundamentales y de obligatorio cumplimiento (http://www.abint.com.ve/web/?p=1215) lo cual obliga como un deber ciudadano a  buscar la preminencia del estado social de Derecho y de Justicia sobre beneficios económicos.

 

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